martes



" Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo de aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua. Julio Cortázar. Rayuela




Cuidé durante días aquella herida roja que salió en tu dedo gordo del pié izquierdo.
Que egoístas somos los humanos ¿verdad? cuanto más necesitamos a alguien más le acuchillamos para que olvide a los seres que amó.
El caldo ya no es amarillo en esta olla manchada de óxido que dejaste en el cajón, con las flores puestas en el jarrón transparente de esta casa tan sola y fría. Y no te echo de menos, solo el silencio que siento cuando pienso que estoy sorda. Los colores que compré se ordenan lentamente oliendo a pollo. Te escribo a ti Cortázar, que me miras posado y no te conozco. Recordando tus palabras en labios de aquella mujer atractiva que nos enseñó a leer. Relojes regalados. Pequeños infiernos con correas que cuentan los segundos que quedan por morir. Un pedazo atado a tu muñeca que suena lo precario y frágil de vivir. Ya no te lloro con espasmos y mocos.

Tributo a Julio Cortázar / Noviembre 2011

5 comentarios:

Jimena dijo...

Me gusta Cortázar, el retrato y el tributo. Precioso.

s t e f a n o dijo...

bello, todo

Claire dijo...

Es precioso. No podría dejar de darte la enhorabuena.
Mira que hay cosas interesantes en tu blog, pero esta es la más bella.

¡Un saludo!
http://bohemiayaparte.blogspot.com/

Verónica Algaba dijo...

Un tributo precioso a un grande de los grandes.

Noelì Brndn dijo...

ESE fragmento de Rayuela es mi preferido!